Alejandro Korn | Mientras la mayoría de los vecinos de Alejandro Korn brindaban en familia para recibir el 2026, Fernando Aguilera se encontraba a miles de kilómetros, enfrentando uno de los desafíos más exigentes de su vida.
El reconocido profesor de educación física y directivo de la escuela de directores técnicos de fútbol de ATFA, cambió por unos días el césped y las pizarras tácticas por los grampones y el aire gélido de la montaña. Su objetivo: conquistar la cima del imponente Volcán Lanín, un gigante de 3.776 metros sobre el nivel del mar ubicado en la provincia de Neuquén.

La travesía comenzó el último día del 2025. Tras iniciar el ascenso, Fernando y su grupo llegaron cerca de las 15 horas a los domos del refugio RIM, ubicados estratégicamente para el descanso previo al asalto final. El volcán, un estratovolcán activo que domina el paisaje andino cerca de Junín de los Andes, no da tregua; su silueta cónica, similar al Monte Fuji, exige no solo una preparación física de alto nivel, sino también un respeto absoluto por el clima cambiante de la zona.
El momento de la verdad llegó en la madrugada del 1 de enero. A la 1 AM, mientras el año nuevo apenas gateaba, el grupo inició el ascenso a la cumbre bajo condiciones de exigencia física alta y una dificultad técnica media-alta. Fueron siete horas de caminata intensa, desafiando la pendiente y el cansancio, hasta que finalmente, a las 8:15, Fernando pisó el punto más alto del volcán. El premio fue inigualable: ser parte del primer grupo del 2026 en hacer cumbre y tener el privilegio de presenciar el primer amanecer del año desde una de las mejores vistas panorámicas de la Argentina.

Fernando Aguilera es un alejandrino, profesor de Educación Física, ex jugador de fútbol amateur y actual directivo y profesor de la Escuela de Directores Técnicos de Fútbol de ATFA (sede San Vicente).
«Fue una experiencia de una exigencia extrema», comentó el andinista, resaltando que la bajada tampoco fue sencilla: demandó cuatro horas de regreso a los domos y tres horas adicionales hasta la base. Esta «montaña mágica», como la llaman los conocedores, requiere equipo técnico como piquetas y grampones para transitar sus sectores de nieve y hielo, elementos que Fernando y sus compañeros dominaron para completar la proeza con éxito.
Hoy, con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber llevado el nombre de Alejandro Korn a lo más alto, Fernando Aguilera regresa a sus funciones en ATFA. Sin duda, su historia servirá de inspiración para sus alumnos, demostrando que, con disciplina y pasión, no hay cumbre —por más técnica o alta que sea— que no se pueda alcanzar.
















