Guernica | La comunidad de Guernica se encuentra conmocionada tras un grave episodio de violencia ocurrido en el Hospital Zonal General de Agudos Dra. Cecilia Grierson. Un hombre, identificado como Ángel Barrientos, ingresó violentamente a los consultorios de la guardia, agrediendo física y verbalmente a médicos y enfermeros que se encontraban en pleno cumplimiento de sus tareas. El ataque se produjo en un momento de extrema tensión, mientras el equipo de salud concentraba todos sus esfuerzos en asistir «códigos rojos», es decir, pacientes con cuadros de riesgo de vida inminente que requerían atención inmediata.
La excusa utilizada por el agresor para justificar su accionar fue la supuesta demora en su atención. Sin embargo, los registros digitales del sistema de Triage confirmaron que Barrientos había sido clasificado como «código verde», una categoría destinada a patologías que no representan una urgencia y que pueden ser atendidas de forma programada por consultorios externos. A pesar de que se le solicitó aguardar debido a la saturación del servicio por las emergencias en curso, el individuo decidió ignorar los protocolos de seguridad, forzar su entrada al área reservada y arremeter contra el personal sanitario que intentaba contener la situación.
Lo más alarmante del caso fue la evidente sensación de impunidad con la que actuó el atacante. Barrientos no solo violentó al personal, sino que registró el acto con su teléfono móvil, captando imágenes de los profesionales sin su consentimiento para luego difundirlas maliciosamente en sus redes sociales. Esta utilización de la imagen ajena para validar un sesgo violento es considerada por la dirección del hospital como una prueba irrefutable de un acto delictivo. Ante esto, la institución ya ha entregado a la justicia el material fílmico y la historia clínica digital para formalizar la denuncia penal correspondiente contra el agresor.
Este incidente no es un hecho aislado, sino el reflejo de una problemática cotidiana que está agotando las reservas emocionales del personal sanitario. Trabajar con miedo, bajo constantes insultos y con la posibilidad de ser agredidos físicamente, está provocando un desgaste irreversible que se traduce en renuncias y en un ambiente laboral hostil. Desde el Hospital Grierson enfatizaron que no es posible brindar una atención de salud de calidad en estas condiciones, donde los profesionales deben trabajar a la defensiva por el comportamiento inescrupuloso de quienes no comprenden que la guardia prioriza la gravedad y no el orden de llegada.
Finalmente, las autoridades del hospital hicieron un llamado urgente a la colaboración y empatía de la comunidad. En un contexto socioeconómico crítico, donde la demanda en la guardia ha crecido exponencialmente debido a los despidos y la pérdida de coberturas de salud impulsados por el gobierno nacional, el sistema se encuentra al límite. El Hospital Grierson reafirma su compromiso de seguir asistiendo a quienes lo necesiten con la mayor eficiencia y calidez posible, pero advierte que no tolerará más actos de violencia que vulneren la integridad de quienes dedican su vida a cuidar la de los demás.
















