Con más de 20 horas de interrupción ininterrumpida, el pésimo sistema de atención automatizada y la falta de respuestas exasperan a los vecinos, quienes exigen compensaciones económicas por el daño generado.
San Vicente | La indignación y la impotencia se apoderaron de la localidad de San Vicente desde la noche de ayer. Eran exactamente las 20 horas cuando el servicio de televisión por cable e internet provisto por la empresa Telecentro dejó de funcionar de manera repentina, cortando la conectividad de cientos de hogares. La situación, que al principio parecía una falla momentánea, escaló rápidamente a un apagón masivo e indefinido que ya supera las 20 horas continuas, sin que la compañía haya emitido un comunicado oficial o una explicación técnica lógica.
El malestar no es nuevo, pero la gravedad de este incidente sobrepasó cualquier límite tolerable por la comunidad. Los abonados sostienen que el servicio convive históricamente con una mediocridad alarmante: con cada precipitación ligera o tormenta la señal tambalea o se corta de forma sistemática. Sin embargo, lo ocurrido en las últimas horas trasciende la habitual vulnerabilidad ante el clima y se transformó en un colapso generalizado en pleno funcionamiento de la red.
Ante la falta de señal, el calvario de los damnificados se trasladó a las vías de contacto. Lejos de encontrar apoyo o soluciones, miles de usuarios se toparon con un muro insalvable de automatización. Al comunicarse tanto al centro de atención telefónica como por WhatsApp, la única respuesta disponible es la de un bot que se limita a repetir en bucle que «se han detectado problemas en la zona» y que «se está trabajando para restablecer el servicio», una promesa vacía que pierde credibilidad con el paso de las horas.

La frustración es total debido a la imposibilidad de hablar con un representante humano que asuma la responsabilidad de la empresa o brinde un plazo certero sobre el arreglo. Los vecinos denuncian un «simulacro de soporte técnico» que parece estratégicamente diseñado para desgastar al cliente y evitar brindar explicaciones verdaderas sobre el origen de la falla masiva. En tiempos donde la conectividad resulta vital para trabajar, estudiar y realizar trámites básicos, la insensibilidad corporativa roza la impunidad.
Este apagón prolongado perjudica de lleno la economía de muchas familias del distrito. Comerciantes, trabajadores en modalidad remota y estudiantes perdieron un día completo de actividad. A pesar del grave perjuicio provocado, la empresa se rehúsa a ofrecer vías para tramitar compensaciones o resarcimientos económicos, una actitud opaca y abusiva que deja a los usuarios en absoluta desprotección frente a un cobro mensual que jamás se demora ni aplica descuentos por días de falla.
Frente al pésimo desempeño del servicio de atención al cliente, la indignación colectiva comenzó a organizarse de manera independiente. A través de las redes sociales y grupos de mensajería, numerosos vecinos están coordinando acciones conjuntas para presentar denuncias formales ante Defensa del Consumidor y las autoridades regulatorias, exigiendo la restitución inmediata del servicio y las devoluciones proporcionales correspondientes en las próximas facturas.
La comunidad sanvicentina dejó en claro que no aceptará más evasivas de una compañía que cobra tarifas elevadas por un servicio defectuoso. Mientras el contador marca más de un día completo a oscuras, el silencio de Telecentro y la ineficacia de sus bots no hacen más que reconfirmar el preocupante abandono que sufren los usuarios en la región.
















