La Agencia Municipal de Medio Ambiente encabezó una jornada de ciencia ciudadana donde los asistentes bautizaron el arco de ingreso al humedal como «Lechuza Vizcachera» y celebraron la preservación del patrimonio natural.
San Vicente | El pasado domingo 9 de agosto, la Reserva Natural Laguna del Ojo vivió una jornada histórica de participación comunitaria e investigación ambiental. La Agencia Municipal de Medio Ambiente (AMA) del Municipio de San Vicente llevó adelante una salida de relevamiento de flora y fauna que marcó formalmente la puesta en funciones del Puesto 4 del área protegida. Bajo la premisa de la ciencia ciudadana, la actividad convocó a familias, naturalistas y vecinos con el objetivo de explorar, clasificar y registrar la biodiversidad del sector, consolidando un nuevo hito en las políticas locales de conservación territorial.
Con esta apertura, la reserva amplía su infraestructura de control y recepción de visitantes, integrando el nuevo espacio a los tres puestos ya existentes en el predio. El esquema de custodia ecológica del humedal queda conformado así por el Puesto 1 («Los Taguató»), el Puesto 2 («Lagarto Obrero»), el Puesto 3 («Los Coipos») y la reciente incorporación del Puesto 4. Durante la caminata inaugural, que por el momento cuenta formalmente con la estructura de su portal de acceso, los asistentes eligieron colectivamente la denominación para el lugar: la votación bautizó al flamante arco de ingreso como «Lechuza Vizcachera», rindiendo homenaje a una de las especies de aves nativas más representativas de la región.

Este nuevo punto de acceso se encuentra emplazado estratégicamente en la intersección de la avenida Rivadavia y la calle Mar Chiquita, en la zona donde anteriormente funcionaba el proyecto del barrio Mundo Natural. Al estar ubicado de lleno sobre los humedales de la Laguna del Ojo, el portal brinda a los visitantes una entrada directa para adentrarse en este bioma, ofreciendo una oportunidad única para recorrer el entorno natural y fotografiar la extensa flora y fauna que habita en esta zona específica de la laguna.
La puesta en funciones de esta porción del ecosistema posee un profundo valor histórico y comunitario. Se trata de un sector que en su momento fue recuperado gracias a la firme resistencia de los Vecinos Autoconvocados por la Laguna de San Vicente, quienes entablaron una incansable lucha ambiental en defensa de los humedales frente al avance de loteos e iniciativas inmobiliarias privadas. La restitución de este espacio para el uso público y su preservación ecológica representan un triunfo del compromiso vecinal en favor del medio ambiente.

El nombre elegido democráticamenta para el Puesto 4 es en honor a la lechuza vizcachera, un ave que habita en nuestra región.
La Laguna del Ojo de San Vicente destaca por sus incomparables bondades naturales y su incalculable valor ecológico. Este sistema de humedales alberga un espejo de agua y una biodiversidad sobresaliente, con más de 180 especies de aves registradas —como garzas, cuervillos de cañada, patos sirirí y caracoleros—, además de mamíferos y reptiles autóctonos como coipos, carpinchos y tortugas de laguna. Su flora ribereña, dominada por totoras, juncos, ceibos y camalotes, actúa como un filtro biológico indispensable para la purificación del agua y como un regulador natural frente a las crecidas de la cuenca hídrica.
El evento de inauguración del pasado domingo reflejó el alto interés ambiental de la región y reunió a una gran cantidad de público. La convocatoria no solo movilizó a numerosas familias y residentes del distrito de San Vicente, sino que también atrajo a visitantes de distritos vecinos y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Equipados con binoculares y cámaras fotográficas, los participantes compartieron una jornada de aprendizaje y contemplación de la naturaleza en un clima de celebración comunitaria.

Finalmente, la habilitación del Puesto 4 subraya la imperiosa necesidad de continuar profundizando la defensa de los humedales como ecosistemas clave para mitigar los efectos del cambio climático y conservar la vida silvestre. La articulación entre el Estado municipal, a través de la Agencia de Medio Ambiente, y los colectivos de ciudadanos autoconvocados consolida a la Reserva Natural Laguna del Ojo como un verdadero santuario ecológico y pulmón verde bonaerense, garantizando que el acceso de la comunidad se realice de forma sustentable, respetuosa y participativa.
















