A los 34 años, el exdirector de Cultura de Presidente Perón y referente de medios locales atraviesa un profundo proceso de reconstrucción tras sufrir un colapso emocional provocado por campañas malintencionadas. Hoy, lejos de buscar la caridad, apuesta firmemente al trabajo independiente para conseguir un empleo, un alquiler y regresar a su Guernica natal o sus alrededores.
La trayectoria de Matías Baigorri, de 34 años, se ha construido durante la última década en el corazón del periodismo, la radio y la gestión cultural. Con un recorrido que incluye haber sido director de Cultura del Municipio de Presidente Perón, estar al frente de medios locales y dirigir Nova Radio —actualmente Box—, su vida profesional parecía consolidada. Sin embargo, un giro abrupto e inesperado lo llevó a habitar temporalmente un refugio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, desde donde intenta rearmar cada fragmento de su rutina cotidiana.
El quiebre en su vida no fue producto de un solo factor, sino de una combinación destructiva de publicaciones malintencionadas, acusaciones infundadas en redes sociales y diversos acontecimientos difíciles que erosionaron de manera implacable su reputación y su estabilidad emocional. “Sentí que me destruyeron la reputación. Empecé a tener miedo de que me pasara algo y todo eso terminó afectando todavía más mi cabeza”, confiesa al rememorar aquel periodo de hostigamiento y desgaste público.
Este deterioro progresivo decantó en un cuadro de depresión severa que lo colocó al borde del abismo, perdiendo incluso el empleo en el cual se encontraba expuesto públicamente. Con total crudeza y valentía, Baigorri reconoce que “hubo un momento en el que realmente sentí que no podía más. Llegué a estar muy cerca del suicidio”. Actualmente, se encuentra bajo seguimiento médico dentro del sistema sanitario, transitando un camino cotidiano para sanar las secuelas emocionales de semejante crisis.
Lejos de ocultar su presente, ha decidido utilizar su cuenta de Instagram (@matiasbaigorriok) para contar en primera persona su día a día y visibilizar el proceso que atraviesa. Con una mirada reflexiva sobre su presente en el dispositivo habitacional porteño, sostiene que “estoy en un reinicio. No es la vida que imaginé a los 34 años, pero tampoco quiero que este sea el final de mi historia”. Su testimonio busca derribar prejuicios y demostrar que es posible barajar y dar de nuevo después de tocar fondo.
En paralelo a su recuperación anímica, su gran motor es el saber hacer acumulado a lo largo de los años en áreas como el periodismo, la edición, la locución, la producción audiovisual y la generación de contenidos. Su objetivo central no es recibir asistencia pasiva, sino recuperar el equipamiento técnico necesario para retomar su labor independiente y potenciar sus capacidades profesionales en el mercado actual.
El gran anhelo que guía cada uno de sus pasos actuales es conseguir una fuente laboral estable y los recursos necesarios para afrontar un alquiler, con una meta muy clara: poder regresar a la ciudad de Guernica o sus alrededores, lugar del cual es oriundo y donde se encuentran sus raíces afectivas y comunitarias. Volver a su tierra representa mucho más que un cambio geográfico; significa la restitución de su pertenencia, su identidad y su entorno más cercano.
Con absoluta firmeza, Baigorri aclara que rechaza cualquier enfoque asistencialista basado en la lástima: “No quiero que me tengan lástima. Quiero trabajar. Si alguien puede ayudarme con una colaboración, se lo voy a agradecer, pero si necesita que le edite un video, le haga una locución, le arme contenido o cualquier trabajo relacionado con lo que sé hacer, mucho mejor”. Para quienes deseen colaborar económicamente o contratar sus servicios profesionales, se encuentra disponible el alias bancario baigorrimatias.bc del Banco Ciudad.
La historia de Matías refleja la vulnerabilidad a la que cualquier trabajador de los medios puede verse expuesto frente al ensañamiento digital, pero también encarna un profundo mensaje de resiliencia y dignidad humana. Su férrea voluntad de volver a trabajar y demostrar que todavía tiene mucho para dar resume el espíritu de un profesional que se niega a bajar los brazos y lucha cada día por reencontrarse con su destino en su querido entorno bonaerense.
















