Con un profundo arraigo sanvicentino, producción de leche propia y una presencia ininterrumpida en la Fiesta Provincial de la Mozzarella, Ignacio Contreras repasa la evolución de una empresa familiar que nació en la crisis del 2001 y hoy se consolida en toda la región.
San Vicente | La historia de Lácteos Mi Viejo es el reflejo de la tenacidad y la pasión por la tierra sanvicentina. En plena crisis económica del año 2001, el veterinario Ignacio «Nacho» Contreras decidió alquilar su primer campo lechero, al que bautizó emotivamente como «Tambos Mi Viejo 1» en honor a su padre, Ricardo Raúl Contreras. Lo que comenzó como un homenaje familiar y un desafío profesional en tiempos difíciles, marcaría el cimiento de un proyecto con identidad propia.
En los primeros años, el emprendimiento comenzó comercializando masa para mozzarella a terceros y elaborando quesos de campo para afrontar la coyuntura. Tras una valiosa alianza con Brigitte Kunz en la firma «La Vicentina», Nacho dio el salto independiente en julio de 2005, iniciando la producción propia bajo la marca «Mi Viejo Lácteos de Campo» en el Tambo II, impulsado por una pequeña amasadora y jornadas de más de doce horas de trabajo diario.

El crecimiento sostenido permitió que en 2010 adquiriera su propio campo, trasladando la fábrica en 2012 al Tambo III, bautizado afectuosamente como «Las Hermanas» en referencia a sus hijas. Desde allí se consolidó un modelo de economía circular y producción integrada: el 100% de la leche proviene de ordeñe propio, procesada en la fábrica contigua para elaborar mozzarellas, cremoso pizzero, ricota, dulce de leche y quesos estacionados con frescura directa al mostrador.
La relación directa con el público dio un vuelco trascendental el 3 de julio de 2012 con la apertura del primer comercio minorista en la calle Belgrano 22 de San Vicente. Tras cinco años de éxito, el local se mudó definitivamente a la esquina céntrica de 25 de Mayo 86, y en 2018 abrió su emblemática sucursal número 1 en Avenida Sarmiento y Ugarte, en la histórica esquina de la antigua panadería La Nueva, frente al Predio Ferial.


La marca no tardó en expandir sus fronteras hacia la región, abriendo sucursales en Alejandro Korn a partir de 2019 y alcanzando un pico de 14 puntos de venta durante la pandemia. Actualmente, la firma sostiene una sólida red de 7 locales comerciales (5 propios y 2 franquicias) distribuidos estratégicamente entre San Vicente, Alejandro Korn, Gorina (La Plata) y Canning (Ezeiza).
Paralelamente a su desarrollo comercial, la historia de la empresa está entrañablemente unida a la Fiesta Provincial de la Mozzarella. Nacho recuerda con emoción la primera edición, realizada en el patio cubierto del Instituto San José de San Vicente, donde se presentaron con apenas un tablón sobre dos caballetes, una heladera y un puñado de quesos, compartiendo espacio pionero con la firma La Nápoli.

A medida que el evento cobraba magnitud masiva, la celebración transitó por la Plaza Mariano Moreno en su segunda edición, hasta que el vertiginoso crecimiento exigió un cambio de escala. Fue la dirigente Estela Scotti, al frente de la comisión del CAS y junto al Municipio liderado por Daniel Di Sabatino, quien impulsó el traslado definitivo hacia el predio municipal Vieja Estación.
En esa transición histórica a partir de la tercera edición, el propio Contreras aportó una sugerencia decisiva: instalar el alambrado olímpico perimetral para delimitar el predio y resguardar los puestos de los expositores. Aquellos años iniciales en el predio ferial quedaron marcados por anécdotas memorables, como la torrencial tormenta de la jornada inaugural superada gracias al drenaje coordinado por Walter Pre, y la posterior forestación con los pinos que hoy le dan sombra al lugar.

Lácteos Mi Viejo ha participado en las 14 ediciones de la Fiesta Provincial de la Mozzarella, organizada por el Club Argentino de Servicio de San Vicente.
Ese compromiso con la fiesta comunitaria dio sus frutos no solo en afecto popular, sino también en reconocimiento técnico. Desde el inicio de las competencias y de forma ininterrumpida desde el año 2016, Lácteos Mi Viejo ha obtenido los primeros, segundos y terceros premios tanto en las catas populares como en las evaluaciones oficiales del Ministerio, utilizando la crítica constructiva como motor de superación constante.
Hoy, con más de dos décadas de trayectoria, Nacho Contreras contempla con orgullo la continuidad de su legado familiar con la incorporación activa de sus hijas Mía y Lola Contreras. Lo que nació como el sueño de un joven veterinario guiado por el consejo de su padre, es hoy una marca insignia de San Vicente que combina arraigo local, calidad de origen y un espíritu de trabajo incansable.
















