Ante más de 20 mil personas que colmaron el Polideportivo Perón, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el Intendente matancero encabezaron una jornada histórica donde se encendió la llama de la renovación doctrinal, el rechazo a las políticas nacionales de ajuste y el lanzamiento de un proyecto político federal con miras al 2027.
Gonzalez Catán | En una demostración masiva de músculo político y mística militante, el día de ayer el corazón del movimiento nacional y popular latió con una fuerza arrolladora en La Matanza, la denominada «quinta provincia argentina» y Capital Nacional del Peronismo. En el marco de la conmemoración por el Día de la Lealtad a 81 años de la histórica gesta de 1945, el Microestadio del Polideportivo Juan Domingo Perón se transformó en un caldero repleto de banderas, cánticos y juventud.
La histórica jornada estuvo encabezada de manera contundente por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente local y presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Fernando Espinoza, quienes consolidaron una alianza estratégica central para el tablero político nacional.
La multitudinaria convocatoria reunió a todos los sectores que componen la comunidad organizada de la provincia. Una marea interminable compuesta por más de 20 mil trabajadoras y trabajadores, juventudes, cúpulas gremiales de la CGT y las CTAs, intendentes bonaerenses, ministros, docentes, jubilados y dirigentes de clubes de barrio colmó las instalaciones del predio deportivo. El encuentro no solo reafirmó de forma unánime los pilares doctrinarios legados por Perón y Evita —la justicia social, la soberanía política y la independencia económica—, sino que se convirtió en una trinchera colectiva para hacer frente a la escalada de crueldad y el modelo socioeconómico del gobierno de Javier Milei.

Durante el acto, la figura de Axel Kicillof quedó totalmente agigantada como el principal faro de gestión, resistencia y conducción política de la provincia de Buenos Aires. Al tomar la palabra, el mandatario provincial elogió la capacidad de organización y lucha del distrito anfitrión, remarcando que «en La Matanza hay un pueblo que da la batalla con optimismo y alegría, que no ha sido vencido y donde se siente por dónde viene la salida». Asimismo, Kicillof definió este masivo encuentro como el punto inicial de una reconstrucción colectiva, enfatizando que este 17 de octubre marca «el comienzo de un camino que va a terminar indefectiblemente en una victoria».
A su lado, Fernando Espinoza emergió con un peso territorial e institucional determinante, consolidando a La Matanza como la columna vertebral insustituible del movimiento peronista. Con un discurso enfático que resonó en todo el estadio, el jefe comunal sostuvo con firmeza que «está renaciendo un nuevo peronismo para volver a los principios y fuentes históricas, pero adaptándose a los sueños de las nuevas generaciones». En esa misma línea, Espinoza hizo un categórico llamado a levantar «la cuarta bandera peronista: la bandera de la unidad, la unidad y la unidad», instando a tejer un gran frente amplio que abrace a radicales nacionalistas, socialistas, vecinalistas, productores rurales, empresarios y pymes.
El punto más alto de la jornada se vivió cuando Fernando Espinoza unjió públicamente a Axel Kicillof como el candidato natural y referente indiscutido que debe proyectar al peronismo hacia las elecciones presidenciales de 2027. Ante la ovación generalizada del Polideportivo, Espinoza afirmó categóricamente que «el nuevo presidente que le devolverá a las argentinas y argentinos una patria grande y un pueblo feliz está hoy acá, en nuestra tierra santa peronista, La Matanza». Esta fuerte definición ubica a la dupla Kicillof-Espinoza en el centro neurálgico del armado político del espacio.

El pronunciamiento político de la jornada también incluyó un fuerte rechazo a las acciones judiciales contra las principales figuras del espacio. En un pasaje aplaudido por la militancia presente, Espinoza envió un cálido saludo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, reafirmando que «Cristina es inocente y está injustamente perseguida por haberse enfrentado a los grupos concentrados del poder económico y defender las mayorías populares». Este respaldo consolidó el clima de fraternidad y contención que atravesó toda la estructura del encuentro.
Por su parte, la vicegobernadora Verónica Magario trazó un paralelismo histórico entre la gesta de 1945 y la coyuntura actual, recordando que hace 81 años el pueblo salió a la calle porque encontró a un líder que interpretaba sus demandas. Magario alertó sobre la gravedad del contexto presente al remarcar que «frente a un plan económico nacional que vino a destruir el trabajo de las familias argentinas, existe el compromiso militante inquebrantable de cambiar este presente oscuro por un futuro de inclusión», ratificando el rol protector de la gobernación bonaerense.
Con el cierre del acto, el peronismo bonaerense dejó fijada su hoja de ruta con vistas al futuro inmediato. Este 17 de octubre en La Matanza funcionó como la verdadera línea de largada para construir una alternativa nacional que ponga fin al gobierno de Milei y devuelva la esperanza al pueblo argentino. De esta forma, con la conducción firme de Axel Kicillof y el liderazgo territorial e institucional de Fernando Espinoza, La Matanza se ratificó como el motor indiscutible del movimiento nacional y la cuna desde donde comenzará a gestarse el próximo gobierno democrático y popular de la Argentina.
















