Alejandro Korn | Atención futboleros de San Vicente. El sueño de tener un estadio de elite en casa está cada vez más cerca. La Subsecretaría de Deportes local confirmó que las máquinas no paran en el Polideportivo Municipal Padre Mugica, donde ya comenzó el montaje del cerramiento perimetral. Con una malla electrosoldada de 3 metros de altura, el campo de juego empieza a tomar ese color de estadio serio que todos estábamos esperando.
Pero no solo se trata de cerrar el predio; la seguridad de la hinchada es prioridad. Por eso, ya se están instalando barandas de protección de 2 metros en lo alto de las tribunas y laterales de 1,20 metros. Este detalle es clave para cumplir con los estándares de seguridad necesarios y así poder disfrutar de grandes espectáculos deportivos con la familia, sabiendo que el «Mugica» está a la altura de las circunstancias.

Esta movida no es algo aislado, sino que forma parte de la tercera fase de un plan que cambió la cara del polideportivo. Atrás quedaron los viejos vestuarios de chapa; la primera etapa los reemplazó por instalaciones modernas y cómodas. Luego vino el microestadio, levantado donde antes solo había un depósito de chatarra.
Lo que más entusiasma es el campo de juego. El estadio ya luce su flamante césped sintético, una característica que lo posiciona como uno de los pocos de la región con este tipo de superficie, sumándose al selecto grupo que integran clubes como Excursionistas y Midland. Es un salto de calidad enorme para que la pelota ruede siempre perfecta, sin importar el clima.
El cambio es total: donde antes había dos canchas de pasto comunes, hoy se levanta una arena deportiva con capacidad para 8.000 espectadores. Es una transformación pensada para fortalecer el deporte local y convertir a Alejandro Korn en un punto de encuentro central para clubes y disciplinas de todo el distrito.
Con estas mejoras, el Polideportivo Padre Mugica se encamina a ser el gran orgullo deportivo de San Vicente. Ya se cumplió con el movimiento de suelo, las tribunas están firmes y el césped brilla; ahora solo falta el último empujón para que ruede la redonda en un estadio que promete ser escenario de grandes hazañas.
















