El trámite, coordinado entre el municipio y la Provincia de Buenos Aires, otorga seguridad jurídica a familias de diversos barrios del distrito, incluyendo a residentes de El Tanque que esperaron la documentación durante tres décadas.
San Vicente | El intendente de San Vicente, Nicolás Mantegazza, encabezó una doble jornada de firma de escrituras de regularización dominial dirigida a familias de distintos barrios del partido. La actividad se llevó a cabo en el Salón Gaetani del palacio municipal. El propósito de este trámite es garantizar la seguridad jurídica habitacional y otorgar la titularidad definitiva de las viviendas a los adjudicatarios.
El plan de regularización se implementó en articulación con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los organismos competentes en materia habitacional. Los actos administrativos contaron con la supervisión de la escribana directora, Karina Siri, junto a las escribanas Mariel Ibarra, María Pía Figueroa y Milena Vera. Asimismo, participó personal técnico del Instituto Provincial de la Vivienda.

En la primera etapa de la jornada, un grupo de 95 residentes del barrio El Tanque rubricó la documentación correspondiente. Con esta firma, el grupo de beneficiarios completó un proceso de regularización que, en diversos casos, se había extendido por más de 30 años sin resolución legal definitiva.
Posteriormente, se procedió a la firma de actas de otros 147 vecinos pertenecientes a diferentes sectores geográficos de San Vicente. Este segundo grupo avanzó formalmente en las etapas administrativas requeridas para obtener, en el corto plazo, el título de propiedad definitivo de sus inmuebles.
Durante el encuentro, las autoridades locales dialogaron con los asistentes sobre la importancia de la documentación para el patrimonio familiar. Mantegazza señaló que contar con la escritura formaliza el espacio donde las familias proyectan su futuro, destacando el impacto social que el ordenamiento de tierras genera en la comunidad.
La regularización dominial es un procedimiento legal que permite a los ocupantes acreditar formalmente la titularidad de sus hogares. Este instrumento no solo otorga protección patrimonial ante la ley, sino que también facilita a los propietarios el acceso a créditos, herencias y otros beneficios formales del sistema habitacional.
















