San Vicente | El último fin de semana no fue de descanso para los Bomberos Voluntarios de San Vicente, sino de una lucha desigual contra el fuego que consumió cerca de 200 hectáreas en distintos puntos del distrito. Entre el sábado y el domingo, tres grandes incendios de pastizales movilizaron a la casi totalidad del cuerpo activo, dejando al descubierto no solo la fragilidad ambiental ante la sequía, sino también el enorme sacrificio humano y económico que sostiene a esta institución fundamental.
El siniestro más devastador se originó el domingo en la calle Matheu, pasando la Ruta 6, a raíz de un accidente vial donde un vehículo se incendió y las llamas se propagaron rápidamente al campo lindero, afectando 104 hectáreas. En simultáneo, otro foco en Alejandro Korn demandó nueve horas de combate ininterrumpido para salvar una zona de quintas, mientras que el sábado, un incendio sobre las rutas 6 y 210 obligó a realizar evacuaciones preventivas y cortes de ruta debido a la nula visibilidad provocada por el denso humo.

Detrás de cada salida hay un costo que asusta: Ariel Bondoni, jefe del cuerpo, confirmó que solo en este operativo se gastaron entre 2 y 3 millones de pesos en combustible y roturas menores, sin contar un camión que quedó fuera de servicio y requiere reparaciones mayores. «Nosotros nos tenemos que hacer cargo por ser nuestra jurisdicción», explicó Bondoni, recordando que la operatividad del cuartel depende de un presupuesto que se evapora literalmente entre las llamas de incendios que, en su mayoría, son evitables.
La magnitud de la emergencia fue tal que el personal local no fue suficiente, especialmente con parte del cuerpo de licencia por vacaciones. Sin embargo, el espíritu de camaradería bomberil brilló con la llegada de dotaciones de Almirante Brown, Glew, General Las Heras, Guernica, Ezeiza y Brandsen. Este despliegue regional es vital: cuando San Vicente se ve superado, sus pares acuden al auxilio, bajo la premisa de que el cuartel anfitrión debe garantizarles el combustible y la asistencia necesaria para regresar a sus bases.

En medio de la crisis, el trabajo conjunto con el Municipio de San Vicente resultó fundamental para contener el avance del fuego. La comuna no solo intervino a través del SAME y patrullas municipales para la seguridad vial y evacuación, sino que aportó maquinaria pesada como motoniveladoras (para realizar cortafuegos) y dos cisternas para el abastecimiento de agua. Incluso, el apoyo llegó al taller mecánico, donde personal municipal colaboró en la reparación de una de las unidades afectadas durante el combate.
Ante la repetición de estos episodios, la institución ha decidido decir «basta» y avanzar en un proyecto de ordenanza local para endurecer las sanciones, complementando la Ley Provincial 14.892 de Manejo del Fuego. Esta ley prohíbe terminantemente la quema de pastizales y restos de poda sin autorización, pero su aplicación suele ser laxa en muchos distritos. Con la nueva normativa local, San Vicente busca aplicar una «tolerancia cero» que castigue con rigor a quienes, por negligencia o intención, desatan estas catástrofes.

Ante la inmensa generosidad de la comunidad sanvicentina, los Bomberos agradecieron profundamente el enorme corazón y la solidaridad de los vecinos. En este sentido, la institución informó que ya no es necesario el aporte de alimentos, solicitando a quienes deseen continuar ayudando que se enfoquen exclusivamente en la donación de bebidas en general. Este apoyo es vital para mantener la hidratación del personal que enfrenta largas jornadas de servicio y para aliviar los altos costos operativos que el cuartel debe afrontar en cada intervención.
Para que este esfuerzo no sea en vano, es imprescindible el compromiso de cada vecino en la vigilancia de nuestro entorno. Se solicita a la población que, ante el menor indicio de un incendio intencional, quema no autorizada o cualquier acto de negligencia que ponga en riesgo la seguridad pública, realice la denuncia inmediata a través de la línea de emergencias policiales 911 o al 147, la línea directa de la Secretaría de Seguridad Municipal. La denuncia temprana es la herramienta más eficaz para prevenir desastres mayores y proteger a quienes nos protegen.
El mensaje final de los servidores públicos es un llamado a la reflexión ciudadana. «Pedimos un poquito de empatía con los bomberos, porque todo esto es voluntario», sentenció Bondoni. Mientras ellos dejan a sus familias y sus trabajos para proteger el patrimonio y la vida de los vecinos, la comunidad debe entender que la prevención no es solo una norma legal, sino un acto de respeto hacia quienes lo dan todo a cambio de nada.
















