San Vicente | Nuevamente, el paisaje tranquilo del campo sanvicentino se vio empañado por un problema que ya parece volverse costumbre: la falta de suministro eléctrico. Al igual que el fin de semana pasado, los vecinos ubicados al sur de la Autovía 6 tuvieron que lidiar con la interrupción del servicio, dejando a oscuras a una zona clave para el crecimiento local. En esta oportunidad, el apagón afectó a cerca de 700 familias de los barrios Once Bocas, La Pulpería y Los Quinchos, alcanzando también a comercios e industrias rurales que dependen vitalmente de la energía para producir.
El malestar en la comunidad es palpable y las voces de reclamo no tardaron en hacerse oír. El dirigente vecinal Jorge Zatloukal reflejó el sentimiento de los damnificados al señalar la «indignación» que genera la repetición de estas fallas durante los días de descanso. Según explicó, no se trata solo de una incomodidad doméstica, sino de un obstáculo real para el progreso de la zona. «Sin un suministro regular, no es posible desarrollar el turismo rural ni potenciar el trabajo en el campo; el perjuicio moral y económico es tremendo», enfatizó con preocupación.

A pesar de la desazón por el servicio deficiente, los vecinos destacaron el rol activo de las autoridades locales para mitigar la crisis. Zatloukal agradeció públicamente la gestión del intendente Nicolás Mantegazza, subrayando que la intervención constante del municipio ante la empresa prestadora Edesur es lo que evita males mayores. De acuerdo con el referente vecinal, sin ese seguimiento diario y la presión política ejercida desde la Comuna, los tiempos de espera para la restitución del servicio serían aún más prolongados y angustiantes para las familias.
La seguridad es otro de los puntos sensibles que se disparan cada vez que se corta la luz, especialmente en zonas de campo abierto. Ante este escenario, se dispuso un operativo especial para llevar tranquilidad a las viviendas y establecimientos afectados. En este sentido, se reconoció la labor del Comando de Prevención Rural, bajo la dirección del Comisario Julio Martínez, que reforzó los patrullajes preventivos durante las horas de oscuridad para evitar cualquier tipo de incidente en la zona afectada.
Finalmente, aunque el despliegue de seguridad y la mediación municipal traen un alivio temporal, el pedido de fondo sigue siendo el mismo: una solución definitiva. Los habitantes de la zona sur de San Vicente esperan que las inversiones necesarias lleguen de una vez por todas, para que vivir en el ámbito rural deje de ser sinónimo de lidiar con cables sin tensión y fines de semana a la luz de las velas.
















