Guernica | En tiempos donde el sistema de salud público suele ser objeto de críticas y cuestionamientos, surgen voces que, con la fuerza de la experiencia propia, invitan a mirar la realidad desde otra perspectiva. Este es el caso de una mujer que, conmovida por la atención recibida en el Hospital Zonal General de Agudos “Cecilia Grierson” de Guernica, decidió grabar un video para expresar su gratitud y defensa férrea de la salud pública y gratuita.
El motivo de su alegría no es para menos: el pasado martes, su esposo fue sometido a una cirugía de vesícula programada. Según relata, la intervención fue el cierre de un proceso de meses de acompañamiento médico y estudios previos. «Ya por suerte está todo bien, le dieron el alta y salió todo perfecto», afirma con una sonrisa que denota el alivio tras la preocupación.
Mucho más que medicina: calidez y empatía
Lo que más destaca el testimonio no es solo la eficacia técnica del procedimiento, sino el trato humano que recibieron durante su estadía. La mujer hace un recorrido minucioso por cada eslabón que compone la cadena de atención del hospital, desde los cirujanos y médicos, hasta las enfermeras, el personal de cocina, limpieza y administración.
«No tengo palabras para agradecer la calidez y el valor que tiene esa gente. Nos trataron como si fuéramos familia, con mucho amor, respeto y, sobre todo, empatía», expresa con emoción en el video.
La salud pública como bandera
La vecina no duda en enfrentar los estigmas que a veces recaen sobre estas instituciones. En su mensaje, subraya que el Hospital Cecilia Grierson es una prueba de que el hospital público no es «una porquería», como algunos sectores intentan instalar. Por el contrario, lo define como un espacio de profesionales adecuados y comprometidos que logran experiencias «excepcionales».
Este testimonio se suma a la defensa de un sistema que garantiza el derecho a la salud para todos, sin importar su condición económica. Es, en definitiva, un reconocimiento a los trabajadores que, día a día, sostienen con esfuerzo y vocación de servicio los pasillos de la salud pública bonaerense.
«Gracias de corazón», concluye la mujer, dejando en claro que, cuando hay compromiso y recursos humanos de calidad, el hospital público se convierte en el refugio más humano para la comunidad.
















