San Vicente | En un operativo llevado a cabo en la localidad de San Vicente, la Policía de la Ciudad logró la detención de Hermes Otazu Rivero, un ciudadano paraguayo que se encontraba prófugo de la justicia. El hombre contaba con un pedido de captura internacional por un caso de violación en Paraguay y era intensamente buscado por el abuso sexual de una niña de 9 años en el barrio porteño de Barracas, ocurrido en febrero de 2020. Además de estos graves cargos, el detenido posee antecedentes penales por homicidio doloso.
La pesadilla para la familia de la víctima en Argentina comenzó cuando una mujer denunció que su hija había sido abusada por el sospechoso, quien en ese entonces era vecino de la familia en Barracas. Según determinaron las autoridades, el sujeto había escapado de Paraguay días antes, tras haber sido acusado de violación y robo contra una adolescente en la ciudad de Presidente Franco. Desde el momento del ataque en Buenos Aires, el hombre, apodado “Derli”, desapareció sin dejar rastro aparente.
La investigación, liderada por la división Delitos contra la Integridad Sexual, se extendió por seis años. Durante este tiempo, los efectivos realizaron un exhaustivo seguimiento a través de redes sociales y cruces de comunicaciones en los que el prófugo hablaba en guaraní con sus contactos. Los investigadores establecieron que se había mantenido oculto en la provincia de Misiones, moviéndose constantemente de domicilio para despistar a los uniformados que le seguían el rastro.

Otazu Rivero en 2025 había sido detenido por robo y abuso sexual en San Vicente.
El avance definitivo en la causa se produjo a principios de 2025, cuando el sospechoso cometió un error fatal para su libertad: realizó una gestión ante el RENAPER para confeccionar su documento de identidad. Este trámite proporcionó a los agentes una pista clave que situaba al prófugo en la zona sur del conurbano, dándole un nuevo impulso a la búsqueda al identificar un posible domicilio en San Vicente.
Cabe destacar que no era la primera vez que Otazu Rivero caía en manos de la justicia local. En mayo de 2025, el sujeto fue detenido en la intersección de la avenida Presidente Perón y Humahuaca, en San Vicente, tras ser denunciado por «abuso sexual simple» por una joven de 17 años a la que habría manoseado en un colectivo. En aquel entonces, las autoridades ya sospechaban que el detenido podía ser el mismo individuo buscado por la justicia paraguaya por hechos de extrema gravedad.
Tras aquel incidente en el transporte público, los investigadores pudieron precisar que el hombre tenía un domicilio registrado en la calle De la Reducción, en las cercanías del hospital Ramón Carrillo y del barrio Juan Pablo II. Esta información, sumada a las tareas de inteligencia previas, permitió a los oficiales de la Ciudad centrar sus esfuerzos en el Barrio Hospital, donde finalmente se confirmó que el prófugo residía de forma encubierta.
Con la información precisa sobre su paradero, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 15 y el Juzgado de Garantías 8 de Cañuelas autorizaron los exhortos necesarios para proceder con la captura definitiva. El operativo se hizo efectivo en la calle Lavalle, entre El Litoral y Eva Perón, cuando el personal policial interceptó a Otazu Rivero en el momento en que salía de su vivienda.
Finalmente, el detenido fue puesto a disposición de la Justicia para enfrentar los cargos en el marco de la causa por abuso sexual que tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 15. La captura pone fin a una larga búsqueda de un sujeto considerado de alta peligrosidad, cerrando un círculo de impunidad que lo mantuvo oculto durante más de un lustro entre Argentina y Paraguay.
















