Tras perder la tenencia de su pequeña hija por no contar con una vivienda fija, la vecina de Alejandro Korn desapareció hace meses. Nuevos indicios sugieren que se encuentra en un extremo estado de vulnerabilidad en la Ciudad de Buenos Aires.
Alejandro Korn | La desaparición de una persona nunca es un hecho aislado; suele ser el emergente de una cadena de dolores silenciosos que golpean con fuerza en los sectores más desprotegidos. Melina Belén Rodríguez, una mujer de 35 años oriunda de Alejandro Korn, es intensamente buscada desde hace algunos meses por sus allegados y las autoridades. Su rastro se perdió el pasado 16 de marzo en la calle Lavalle 653, dejando tras de sí un vacío que hoy moviliza a la comunidad en un intento desesperado por hallarla y brindarle la contención que tanto necesita.
Para quienes puedan aportar algún dato que ayude a localizarla, las características físicas de Melina son fundamentales para lograr una identificación rápida en la vía pública. La mujer mide aproximadamente 1,65 metros de altura, es de contextura robusta, posee cabello largo castaño oscuro y ojos marrones. Además, cuenta con una seña particular muy distintiva en su piel: un tatuaje de un trébol en el antebrazo derecho, un detalle que hoy se vuelve una luz de esperanza para quienes intentan rastrear sus pasos.
Detrás de estos datos formales existe una historia de vida atravesada por el desamparo y el desgarro emocional. Melina era una persona conocida en su barrio; solía frecuentar de manera habitual una despensa local en Alejandro Korn, propiedad de la hermana de Esther Peña, una vecina que hoy decidió romper el silencio para aportar datos sobre su paradero. En aquel entonces, Melina transitaba un embarazo lleno de ilusiones pero también de complejidades, viviendo en la casa de su suegra junto a quien era su pareja y padre de la beba que venía en camino.
Lamentablemente, la convivencia se quebró tras una fuerte discusión de pareja, lo que obligó a Melina a abandonar ese hogar de forma abrupta. Luego de dar a luz a su hija en el Hospital Cuenca Alta de Cañuelas, a quien bautizó Amalia, la joven se encontró en una situación de extrema desprotección y sin un techo propio donde cobijarse junto a su recién nacida. Ante la desesperación de no tener un lugar seguro para vivir, acudió al Servicio Local de San Vicente en busca de un auxilio institucional que pudiera ampararlas en ese momento de extrema fragilidad.

Cualquier informacion que tengan de Melina Belén Rodríguez llamar al call center policial 911 o a la Secretaría de Seguridad sanvicentina 147.
A pesar de que la hermana de Esther Peña demostró una enorme solidaridad al ofrecerle un lugar temporal para residir junto a la pequeña, los plazos estatales comenzaron a correr con una rigidez implacable. El Servicio Local le otorgó un tiempo límite de seis meses para conseguir una vivienda fija y estable. Sin embargo, en un contexto socioeconómico adverso y sin redes de apoyo suficientes, el plazo expiró sin que Melina pudiera cumplir con la exigencia, lo que derivó en la aplicación de las leyes vigentes y la consecuente quita de la tenencia de su hija.
El destino de la pequeña Amalia fue la institución platense Sor María Ludovica, dejando a su madre sumida en un desierto afectivo indescifrable y devastador. La separación forzada de un hijo, aun bajo el amparo de las normativas legales, rompe algo muy profundo en el entramado de una madre que se encuentra sola contra el mundo. Solo tres días después de haber recibido este durísimo golpe, Melina tomó la dolorosa determinación de marcharse de Alejandro Korn, alejándose de todo lo conocido en un aparente intento de huir de su propio sufrimiento.
Tras meses de angustia e incertidumbre, una nueva pista arrojó luz sobre su posible paradero actual y encendió las alarmas sobre su estado de salud. Una amiga de Esther Peña logró mantener un breve diálogo con Melina a través de la aplicación WhatsApp, ubicándola geográficamente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según este desgarrador testimonio, la mujer se encontraría sobreviviendo en las inmediaciones de Canal 13, en el barrio porteño de Constitución.
El relato de este contacto describe a Melina en una situación de absoluto desamparo, desaliñada y presuntamente bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia, subsistiendo a base de la buena voluntad de los transeúntes a quienes les pide colaboración para comer. Aunque se desconoce el lugar preciso donde pasa sus noches, la crudeza de su situación refleja el impacto de un dolor que la desbordó por completo, llevándola a un estado de abandono tras sentir que lo había perdido todo.
Esta valiosa y sensible información ya se encuentra en manos de la Fiscalía Descentralizada de San Vicente, el organismo judicial que arbitrará las medidas urgentes y necesarias para coordinar la búsqueda en el ámbito de la Capital Federal. Mientras tanto, la comunidad apela a la empatía colectiva y al compromiso social: cualquier persona que pueda aportar datos certeros sobre Melina Rodríguez debe comunicarse de inmediato al call center policial 911 o al número abreviado 147 de la Secretaría de Seguridad de la Municipalidad de San Vicente.
















