En el marco de la modernización vial, las estaciones de peaje eliminaron definitivamente el pago en mano. Se implementa el sistema «free flow» para agilizar el tránsito y evitar demoras a través de TelePASE, tarjetas contactless y billeteras virtuales.
Las autopistas Ricchieri y Ezeiza-Cañuelas dejaron de aceptar dinero en efectivo como medio de pago, consolidando una transformación histórica hacia un sistema de cobro exclusivamente electrónico. Esta drástica medida forma parte del plan de implementación tecnológica denominado free flow, cuyo propósito principal es agilizar de forma definitiva la circulación vehicular, reducir los tiempos de espera y dejar sin trabajo a miles de trabajadores en las principales vías de acceso.
A partir de esta disposición, las cabinas que exhiben la leyenda «esta estación solo acepta pagos electrónicos» ya no reciben billetes bajo ninguna circunstancia. Para aquellos conductores que se encuentren adheridos al sistema TelePASE, el tránsito será fluido y sin detenciones, debido a que el importe correspondiente se debita de manera automática del medio de pago previamente asociado a la cuenta del usuario.

Para aquellos automovilistas que no cuenten con dicho dispositivo, el nuevo esquema contempla alternativas de Pago Electrónico Manual. En estas vías habilitadas, los usuarios tienen la posibilidad de abonar utilizando tarjetas de débito o crédito dotadas de tecnología contactless (NFC), o bien mediante billeteras virtuales escaneando un código QR en el momento del paso.
Una de las innovaciones más destacadas radica en que el sistema realiza una lectura automática de la patente mediante cámaras de alta tecnología instaladas en los pórticos. Si el vehículo está registrado en TelePASE, la transacción se procesa de inmediato; de lo contrario, quienes no estén registrados deberán ingresar de forma online al portal de la concesionaria para consultar la deuda pendiente y regularizar el peaje de manera remota.

Ante el temor a eventuales infracciones, la empresa administradora aclaró que el conductor no pierde la oportunidad de ponerse al día si cruza una vía sin abonar. El paso queda guardado en la base de datos gracias a los sensores, permitiendo cancelarlo posteriormente por internet para evitar la aplicación de multas, aunque se advirtió que quienes no regularicen el pago dentro del plazo establecido recibirán recargos y sanciones por evasión.
Finalmente, la remoción de las barreras físicas y las cabinas tradicionales permitirá a los vehículos mantener una velocidad constante de hasta 60 kilómetros por hora en las zonas intervenidas. Este cambio estratégico no solo minimiza los embotellamientos, sino que reduce significativamente las frenadas bruscas y los cambios imprevistos de carril, optimizando la seguridad de un corredor donde un viaje completo desde Cañuelas hasta la Capital Federal en horario pico alcanza un costo de $1.500 en Tristán Suárez, $1.500 en Mercado Central y $6.280 en la Autopista 25 de Mayo.
















