Mariana Florencia Galán recuperó su libertad de forma inmediata y absoluta luego de comprobarse que no tenía relación con el auto robado ni con el armamento pesado hallados en su propiedad. El verdadero responsable es su primo, quien le había rentado un departamento trasero y actualmente se encuentra prófugo.
Guernica | En relación con la nota policial publicada en la jornada de ayer por este medio, titulada «Guernica: Detienen a una mujer tras hallar un fusil de guerra y un auto robado en el barrio Santa Magdalena», la señora Mariana Florencia Galán se comunicó con nuestra redacción para esclarecer su situación legal. La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada de Presidente Perón dispuso su inmediata y absoluta libertad tras corroborar, mediante las pruebas presentadas, que la mujer no poseía ningún tipo de vinculación ni conocimiento de los elementos ilícitos secuestrados en el lugar.
El operativo policial, que inicialmente trascendió por el secuestro de un automóvil Peugeot 3008 de color azul con pedido de captura y un fusil de asalto FAL de Fabricaciones Militares con gran cantidad de proyectiles, se llevó a cabo en el terreno de la propiedad de Galán. Sin embargo, las autoridades judiciales certificaron que el hallazgo se produjo en un sector que funciona de manera totalmente independiente, con salida a la calle Santiago del Estero, el cual había sido rentado a un tercero. Tras permanecer unas horas demorada en la comisaría para prestar declaración, la vecina fue plenamente desvinculada del caso.
Detrás de este hecho policial se esconde una delicada realidad social y humana que exige un tratamiento periodístico empático y objetivo. Mariana Galán es madre sostén de hogar y el único soporte de una familia altamente vulnerable: tiene a su cargo a dos hijos adolescentes con discapacidad, y a una beba que sufre de convulsiones recurrentes y requiere complejos estudios neurológicos en el hospital Casa Cuna. A esta difícil situación se sumó, hace apenas dos meses, el trágico fallecimiento del padre de una de sus hijas de 12 años, lo que dejó a la familia sin su principal ayuda económica para alimentos y viáticos médicos.
Presionada por la extrema necesidad financiera, Galán decidió poner en alquiler el departamento trasero de su vivienda. Fue así como su primo, identificado como Yair David Cassal, se enteró de la disponibilidad del lugar y acordó la locación mediante una transferencia de dinero. Al momento de ingresar, Cassal le pidió el favor de guardarle el vehículo Peugeot 3008 en la zona del garaje de forma temporal; una petición que la mujer aceptó de buena fe, confiando en su familiar y sin sospechar en absoluto que el automóvil era robado o que ocultaba material de procedencia ilícita.
La mañana del pasado 4 de junio, el personal policial se presentó en la vivienda interrogando a Galán sobre el origen del auto. Al enterarse de las sospechas, la mujer colaboró de manera activa con la justicia: ingresó al departamento alquilado, divisó una caja de balas vacía y llamó de inmediato a los uniformados para que inspeccionaran el interior, donde posteriormente se hallaron una granada y otras armas. El fuerte impacto emocional de descubrir que su hogar había sido utilizado para fines delictivos provocó que Galán sufriera una descompensación y un desmayo que requirieron su traslado de urgencia a un hospital local, antes de ser trasladada a la dependencia policial donde finalmente demostró su inocencia.
Actualmente, la investigación judicial se centra sobre Yair David Cassal, quien se encuentra prófugo de la justicia y es intensamente buscado tras ejecutarse múltiples allanamientos en la zona. Por su parte, la señora Galán ha solicitado formalmente la rectificación de los datos y la protección de su identidad en redes y portales web, amparándose en la Ley de Protección Integral de la Niñez (Ley 26.061), la cual prohíbe estrictamente difundir información o imágenes que expongan a sus hijos menores de edad. Con esta aclaración, se busca salvaguardar la integridad de una familia que resultó ser víctima colaterales de un grave engaño.
















