La Legislatura de la provincia de Buenos Aires sancionó la ley que recupera el refugio donde el entrañable periodista y escritor redactó su histórica Carta Abierta a la Junta Militar. La medida se convirtió en realidad en la misma jornada en que falleció su hija Patricia Walsh, incansable impulsora del reclamo.
San Vicente | La Legislatura de la provincia de Buenos Aires convirtió en ley la expropiación de la última vivienda que perteneciera a Rodolfo Walsh, el célebre escritor, periodista y militante asesinado y desaparecido por la dictadura militar en el año 1977. La sanción definitiva por parte de la Cámara de Senadores marca un hito institucional largamente esperado por organismos de derechos humanos, vecinos y referentes de la cultura nacional, tras años de inactividad parlamentaria sobre el expediente.
Elegido como refugio clandestino frente al asedio represivo, el municipio bonaerense de San Vicente representó para Walsh un rincón de resistencia y cotidianidad en medio de la tormenta oscura que azotaba al país. Entre calles arboladas y la tranquilidad característica de esta localidad del conurbano sur, el autor de Operación Masacre intentó blindarse de los grupos de tareas del régimen castrense, convirtiendo a este solar del barrio El Fortín en su última trinchera antes de la emboscada fatal.

Entre las paredes de esa casa sanvicentina cobró forma uno de los documentos políticos y éticos más contundentes de la historia argentina: la célebre Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar. En ese refugio apartado, Walsh analizó con precisión quirúrgica el desastre económico, la persecución sistemática y las violaciones a los derechos humanos cometidas por los mandos militares, desafiando a la censura con una pluma implacable antes de ser interceptado en la vía pública.
El largo camino legislativo que culminó con esta votación no estuvo exento de asperezas políticas y debates encendidos. Durante su paso por la Cámara de Diputados, el proyecto debió sortear fuertes resistencias y cuestionamientos de sectores libertarios, antes de lograr la primera media sanción. No obstante, la persistencia de los consensos democráticos permitió que la iniciativa avanzara en el recinto del Senado hasta alcanzar la aprobación definitiva.

Para la comunidad local, la propiedad posee un valor simbólico incalculable que el paso del tiempo intentó silenciar pero jamás logró borrar. Durante décadas, organizaciones sociales y vecinos mantuvieron viva la memoria colectiva mediante caminatas anuales hasta las inmediaciones del inmueble, que permanecía enrejado y oculto bajo lonas verdes. Cada 25 de marzo, la figura de Walsh cobraba fuerza en las calles de San Vicente frente al intento de congelar su legado en el olvido.
Un condimento de profunda carga emotiva atravesó la sanción de la ley: la aprobación parlamentaria coincidió de manera impactante con el fallecimiento de Patricia Walsh, exdiputada e hija del escritor. Durante toda su vida, Patricia encabezó con valentía y tesón las gestiones judiciales y las movilizaciones populares para recuperar la finca, ligando su propia trayectoria militante a la defensa irrenunciable de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
A partir de la promulgación de la norma, se abrirá formalmente el proceso administrativo de expropiación para que el gobierno provincial tome posesión legal del inmueble. El objetivo inmediato será poner en marcha un plan integral de restauración edilicia con el fin de reacondicionar el espacio y transformarlo en un centro cultural abierto a toda la comunidad, dedicado a la difusión de la obra y el pensamiento walshiano.
Con esta histórica decisión legislativa, San Vicente sella su identidad como custodia de uno de los capítulos más trascendentales de la literatura y el periodismo de investigación nacional. La transformación de esta última casa en un espacio de memoria no solo repara una deuda histórica con la figura de Rodolfo Walsh, sino que consolida un faro ético indispensable para las nuevas generaciones frente al negacionismo y el olvido.
















