A sus 67 años y con graves problemas de salud, Gladis Gómez encabeza una dura lucha diaria para alimentar, medicar y mantener el predio donde aloja a más de un centenar y medio de animales en situación de abandono.
Domselaar | En la zona rural de Domselaar, el Refugio Los Pinos se encuentra al límite de sus capacidades debido a una crisis económica que pone en riesgo el bienestar de más de 150 perros y otros animales rescatados. Fundado hace dos décadas y consolidado en su ubicación actual de Boulevard de la Paz 1403, este espacio es sostenido de manera incansable por Gladis Gómez, una vecina de 67 años que hoy atraviesa un momento crítico para cubrir las necesidades básicas del predio.
La urgencia más apremiante está vinculada a la alimentación diaria de los animales, quienes consumen alrededor de 60 kilos de alimento balanceado por jornada. Esta demanda constante representa un costo económico elevadísimo que Gladis no logra afrontar sin la participación externa, ya que los márgenes de maniobra son mínimos y los recursos escasean frente a la enorme cantidad de bocas que alimentar todos los días.
A la par del alimento, los gastos sanitarios se dispararon en las últimas semanas tras las recientes lluvias, lo que incrementó drásticamente la proliferación de parásitos. Gladis debe adquirir medicamentos contra pulgas y garrapatas —una inversión de 16.000 pesos por cada tanda que, multiplicada por 150 animales, se vuelve una cifra imposible—, además de enfrentar tratamientos específicos para enfermedades complejas como la ehrlichiosis transmitida por garrapatas.
Esta asfixiante realidad financiera se ve agravada por una pronunciada caída en las donaciones regulares por parte de la comunidad. Mientras que en el pasado contaba con varios aportes mensuales, hoy en día apenas una sola madrina colabora con una suma fija de 50.000 pesos, un monto insuficiente frente a la magnitud de los gastos, mientras que las tradicionales rifas ya no logran recaudar lo necesario.
El panorama se vuelve aún más complejo al considerar el delicado estado de salud de su fundadora, quien padece EPOC, insuficiencia renal, artritis reumatoidea y anemia hemolítica autoinmune. Estas afecciones limitan severamente sus capacidades físicas, provocándole fatiga extrema y falta de aire ante cualquier esfuerzo cotidiano necesario para el mantenimiento del refugio.
A los problemas económicos y de salud se suma la baja tasa de adopciones, una problemática histórica que afecta especialmente a los perros adultos y a aquellos de pelaje negro, los cuales pasan años o toda su vida en el predio. Esto provoca que la población del refugio se mantenga constantemente elevada, sin margen para recibir a nuevos animales que deambulan abandonados por la zona.
Pese al desalentador escenario, Gladis no baja los brazos y busca alternativas urgentes para garantizar la subsistencia del refugio y el cuidado de sus animales. Quienes deseen colaborar con donaciones económicas destinadas a alimentos, medicamentos o al mantenimiento del pasto del predio, pueden comunicarse directamente con ella al teléfono 2224 54-8735.
















