Los dispositivos ya se colocan en puntos clave del distrito y comenzarán a labrar multas a partir de agosto. Una medida que genera debate, pero que responde a una urgente necesidad de seguridad urbana.
San Vicente | El Municipio de San Vicente dio un paso decisivo en materia de seguridad vial con la instalación de un nuevo sistema de cámaras de fotomultas destinadas a controlar el exceso de velocidad. Los nuevos dispositivos, homologados formalmente por la Provincia de Buenos Aires, se encuentran actualmente en una etapa técnica de instalación y prueba. Durante este período se realizarán los ajustes necesarios y se colocará la señalización correspondiente para que el sistema quede plenamente operativo a partir del próximo mes de agosto, momento en que se iniciará la sanción efectiva a los infractores.
La distribución de los cinemómetros abarca sectores estratégicos y de alto tránsito dentro del partido. En San Vicente cabecera, se colocó una cámara sobre Avenida Rivadavia al 900, con capacidad de detección en ambos sentidos de circulación y un límite máximo de 60 km/h. Asimismo, en Avenida Presidente Perón al 1450, en las inmediaciones del Arroyo San Vicente, se dispuso otro equipo donde la máxima permitida es de 40 km/h, debido a las características particulares de ese tramo urbano.

Uno de los detectores de exceso de velocidad estará ubicado en la zona del Cruce del Cementerio.
El despliegue tecnológico se extiende también a las demás localidades del distrito. En Alejandro Korn, el control se ubicó sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen al 28.000, en la mano descendente, ajustado a un límite de 60 km/h. En tanto, en la zona de Domselaar, se instaló un dispositivo similar sobre la misma Avenida Yrigoyen al 40.968, también en sentido descendente y con una máxima fijada en 60 km/h.
En paralelo a los controles de velocidad, las autoridades informaron que se trabaja en la implementación de radares específicos para semáforos en diversos cruces del distrito. A diferencia de las cámaras de velocidad, estos dispositivos no requieren de una cartelería preventiva previa, puesto que el cruce en rojo constituye una falta grave indiscutible. Esta conducta irresponsable representa un peligro directo e inminente para la vida de conductores y peatones.

También se instalarán raderes y cámaras para detectar infracciones en los semáforos.
Más allá del previsible descontento que generan estas medidas en un sector de la comunidad, donde suele calificarlas apresuradamente como «recaudatorias», la realidad de las calles demuestra su absoluta necesidad. Es cotidiano observar a vehículos transitando a casi 100 km/h en zonas fijadas a 40 km/h, como el acceso a la zona del Cruce del Cementerio. Se trata de áreas netamente urbanas y de intenso movimiento, cercanas a múltiples establecimientos educativos, donde los límites vigentes son ignorados de manera sistemática.
Como suele decirse en la jerga popular, los argentinos parecemos ser «hijos del rigor». Esta intervención estatal resulta indispensable frente a la conducta de automovilistas que actúan como si el nivel de potencia de sus vehículos los facultara a circular según su propio antojo. Frente a la imposibilidad material de desplegar agentes municipales en cada esquina de forma continua, la tecnología se convierte en una herramienta objetiva e imparcial para ordenar el tránsito y salvar vidas.
El distrito ha tenido que lamentar recientemente desenlaces fatales producto de la velocidad desenfrenada y el no respeto de los semáforos. Ante este panorama, los vecinos y peatones celebran el arribo de estas herramientas de control, ya que cruzar las avenidas principales se había transformado en una maniobra de alto riesgo. La implementación de este sistema promete devolver cierto grado de tranquilidad y resguardo a quienes transitan a pie las calles sanvicentinas.
















