Florencio Varela | La mítica carrocería blanca con vivos amarillos y verdes de la Línea 148 está viviendo sus últimos días tal como la conocíamos. Tras meses de incertidumbre, paros sorpresivos y una degradación evidente en la frecuencia de sus recorridos, la empresa El Nuevo Halcón SAT ha llegado a un punto de no retorno, marcando el cierre de una etapa histórica para el transporte público del sur del Conurbano.
La crisis, que se venía gestando bajo la órbita de MOQSA, terminó de estallar este mes debido a una situación financiera asfixiante. Las constantes deudas salariales con los choferes y la imposibilidad de mantener una flota que cumpliera con los estándares mínimos de seguridad técnica, obligaron a una intervención directa para evitar que miles de vecinos quedaran varados sin alternativas para llegar a Constitución.

La empresa Tomás Guido se haría cargo de uno de los ramales de la 148.
El panorama en las terminales de Florencio Varela reflejaba el descontento: unidades paradas por falta de repuestos y usuarios que debían esperar más de una hora para abordar un interno. Ante este escenario de emergencia, se aceleraron las gestiones para que otros grupos empresarios absorban la operación de los ramales, buscando preservar tanto el servicio como los puestos de trabajo.
Según fuentes del sector, el Grupo DOTA (a través de la empresa Tomás Guido) y Misión Buenos Aires serían los encargados de tomar las riendas. El plan consiste en una división estratégica de los recorridos, donde cada operadora se haría cargo de ramales específicos hacia San Francisco Solano y los barrios más alejados de Varela, inyectando unidades nuevas para normalizar las frecuencias.
Para el trabajador que depende diariamente del «Halcón», esta transición genera una mezcla de alivio y nostalgia. Si bien el cambio de firma promete una mejora sustancial en la puntualidad y el estado de los coches, la desaparición de una empresa con tanto arraigo local impacta en la identidad del transporte regional, que ha visto caer a varias líneas tradicionales en los últimos años.

«El Nuevo Halcón» llegó a su fin en Varela.
Desde el ámbito gremial, la prioridad absoluta ha sido el traspaso de la totalidad de la planta de trabajadores a las nuevas prestatarias. Las negociaciones en el Ministerio de Trabajo buscan garantizar que los años de antigüedad y los derechos adquiridos de los choferes sean respetados, evitando que el colapso financiero de la firma original recaiga sobre las espaldas de sus empleados.
En las próximas semanas, los usuarios comenzarán a notar el cambio visual en las unidades que circulan por la avenida Calchaquí y el centro de Varela. Aunque el número 148 permanecerá en los carteles frontales, el servicio entra en una fase de modernización obligada por la crisis, con la esperanza de que, finalmente, el viaje hacia la Capital Federal deje de ser una odisea de incertidumbre para convertirse en un servicio digno y eficiente.
















